domingo, 25 de enero de 2009

LA PAZ DE L@S PEQUES



"Las niñas y niños dibujan la PAZ"



viernes, 23 de enero de 2009

LA PAZ VERDE


Wangari Muta Maathai (nacida el 1 de abril de 1940 en Nyieri, Kenia) es una activista política y ecologista keniana. En 2004 recibió el Premio Nobel de la Paz por "sus contribuciones al desarrollo sostenible, a la democracia y a la paz".

Maathai fundó el Green Belt Movement (o Movimiento del Cinturón Verde) responsable de la plantación de más de 30 millones de árboles por todo el país para evitar la erosión del suelo de su país y con tal de mejorar la calidad de vida de las mujeres que lo llevaban a cabo. Esto le hizo merecer el apelativo afectuoso de Tree Woman (o Mujer Árbol). Desde entonces, se ha convertido en una mujer muy activa en temas medioambientales y a favor de las mujeres.

Un grupo de alumnos y alumnas de 6º curso han trabajado este tema.

lunes, 19 de enero de 2009

Niños y niñas de Gaza: el daño está hecho

El pasado 15 de enero, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) afirmó que a medida que las fuerzas israelíes avanzaban hacia áreas más densamente pobladas en Gaza, las imágenes desgarradoras de niñas y niños sangrando, llorando, o sin vida, se multiplican. Imágenes que causarán daños a largo plazo en la vida de las y los menores de edad que sobrevivieron.
Hasta el pasado 15 de enero, más de 300 menores de edad han muerto y unos mil 500 resultaron heridos.
Aun si la ofensiva terminara hoy, esas niñas y niños tendrán profundas cicatrices físicas y psicológicas por el resto de sus vidas.

"Oír las bombas, no poder salir, ver a sus padres que están nerviosos está generando efectos sicológicos muy graves. Nos dicen que las niñas y niños ya no hablan, que se pegan a los padres, que tienen pesadillas, que no duermen, que se orinan en la cama".

Las y los niños son testigos, testigos cotidianos de la violencia, que solamente genera más violencia.

Cantó Jorge Drexler que “la guerra es muy mala escuela / no importa el disfraz que viste, / perdonen que no me aliste / bajo ninguna bandera, / vale más cualquier quimera / que un trozo de tela triste.” Para los niños y niñas de Gaza esta quimera: el deseo de un mundo donde puedan (ya que los adultos no hemos podido lograrlo) llegar a entenderse y a respetarse, bajo el signo de su sonrisa.